lunes, 19 de septiembre de 2011

La necesidad de un desconocido


En ocasiones pasan tantas cosas en tan poco tiempo y tan relacionadas con tus amistades que te ves desbordada (esta palabra me está gustando demasiado). Es entonces cuando se echa de menos un anónimo.
Nunca habeis tenido la necesidad de desahogaros con alguien que no sepa nada de ti ni de tus amigos y solo te escuche??. Sí... es como una pared en la que no rebotan tus palabras o preocupaciones, algo así como una presencia para que no caigan tus sentimientos en un pozo, pero no deseas que opine ni que diga nada solo que escuche, que no pregunte por quien ni como ni cuando, que no te comprenda a ti ni que trate de comprender a los demás, que no dependas de es@ desconocid@, que no te espere pero esté cuando te haga falta.

Me estoy convirtiendo en un ser egoista?


Y si... un día me molesta que nunca opine sobre nada de lo que descargo?

Y si un día lo necesito y no está porque le ha pasado algo que yo no he querido saber nunca?

Empiezo a estar colmada de tanto secreto, tantos que necesito un amigo invisible y eso... no existe.
Porque ha de tener ojos para leer, orejas para escuchar, cerebro para aguantarme y porque hace un tiempo que ya no es anónimo para mi.

Un completo despiste

Mis mas sinceras disculpas.
No ha sido un abandono premeditado del blog, pero no es excusa para no poner al menos un cartel de 'Cerrado por DESBORDADA'
Prometo plasmar trocitos de mi misma muy pronto.



lunes, 6 de junio de 2011

Mi primer cuento

Hace tanto tiempo que lo encontré que no recuerdo de quien era, pero espero que os guste tanto como a mi.

'Anochecía. El Hombre se sentó en su mecedora, frente a la chimenea, en el centro de la cabaña de troncos. Espero que Lisy, su perrita, viniera, juguetona y zalamera, a meterse entre sus piernas, a mirarle con complicidad retadora y a lamerle las manos. Pero Lisy no vino aquella tarde. Permanecía echada sobre sus patas, en el rincón más oscuro de la cabaña, con la cabeza extendida sobre sus manos y los ojos muy tristes.
El hombre empezó a silbar. No era el sonido agudo, casi imperioso, con el que otros días reclamaba la atención y la venida de su perra. No. Esta vez, el silbido sonaba mucho más tenue, con una dulzura (entre contemplativa y nostálgica) que recordaba la cadencia de una flauta de pan. La melodía que él silbaba recordaba el suave susurro del mar cuando sus olas acarician mansamente la arena desierta de la playa; o el crujir de las hojas de otoño cuando el viento las mece o alguien pasea sobre ellas, estrujándolas; o el rumor difuminado de una granja lejana, mientras las vacas regresan al establo: algún mugido, el cencerro de una res que se mueve lentamente, el trajín en la cocina mientras se prepara la cena, las herramientas que vuelven a su sitio...
Lisy levantó las orejas, muy atenta, como hipnotizada por aquella música tan nueva, pero tan de toda la vida. Algo se tensó en sus patas, de un modo casi imperceptible, mientras la escuchaba. Y cuando el Hombre, que seguía silbando, la llamó con un gesto de su mano, ella se acercó mansamente y se tendió a sus pies. Aquellas piernas fuertes, entre las que había jugado tantas veces, se convirtieron ahora en su defensa y su almohada.
Pasó mucho tiempo allí, sintiéndose segura. Por ella, se hubiera quedado toda la vida. Pero su amo le acarició la cabeza, le puso la mano bajo la mandíbula, le obligó a mirarle a los ojos y tiró suavemente de ella, atrayéndola hacia su regazo. Se sintió todavía más cómoda y segura que cuando se refugiaba entre las piernas del Hombre. Se acurrucó sobre su vientre, con la cabeza apoyada en su pecho. Él (para entonces ya había dejado de silbar) le pasó insistentemente la mano por el lomo, con una ternura enorme.
Se quedaron en silencio. Sólo se oían sus respiraciones acompasadas. Y en aquel abrazo, piel con piel, cada uno sentía los pulsos del otro. Hasta que descubrieron que, sin proponérselo, sus dos corazones se habían puesto a latir al unísono. Una niebla de paz los envolvió, y les fue calando hasta lo más profundo.
Estuvieron así toda la noche. Sin hacer nada. Sin decir nada. Sin dormir. Embelesados en aquella placidez, en la que sobraba todo, porque tenían todo lo que necesitaban. Se tenían el uno al otro.
Sólo cuando, terminada la noche, el cielo se vistió de amanecer, y los colores volvieron a las cosas, y la vida recobró su algarabía... sólo entonces, el Hombre y Lisy se separaron y cada uno fue a lo suyo.
Pero los dos sabían (lo supieron ya siempre) que eran capaces de respirar al mismo compás y de que sus corazones latieran con el mismo ritmo. Aunque, aparentemente, estuvieran muy lejos el uno del otro y cada uno en sus cosas.'

lunes, 30 de mayo de 2011

Soy libre

Suena bien... durante muchos años me sentí así y era una expresión llena de juventud, de compromiso, de modernidad, una expresión feminista sin consecuencias, activa y peleona.
Después hubo un tiempo en que los matices echaron raices y empezaron a salir ramas de otra libertad más sentida, más comprometida conmigo y menos con las demás féminas, mucho más antigua que la historia escrita, menos escandalosa y más reivindicativa.
Hoy soy  libre sin más, no es un anuncio ni una expresión ni una protesta ni... un orgullo.

martes, 10 de mayo de 2011

Llorar 'in silence'

No es triste!! es un post 'práctico'.
No acostumbro a dar consejos pero reconozco que cuando a mi me dan alguno útil, aunque luego haga lo que me de la gana, al menos tengo una advertencia o experiencia más a barajar en mis decisiones. Pero nadie me había dado consejillos para esto y creo que pueden ser muy útiles.

Mi experiencia plañidera es algo penosa, aunque tengo mis puntitos para llorarme a mi misma eh?! Pero como casi todas las mujeres algo entiendo en cuanto a maneras de llorar y mi especialidad es la silenciosa, osea, aquella en la que mi orgullo queda intacto, no se entera nadie y prefiero estar sola porque me recupero mejor. Sinceramente, no os la recomiendo. Por quien lloras no se da cuenta de lo triste que estás, incluso hasta sonries algo más para disimularlo y tú, vas cargando cosas al saco de tu espalda hasta que revienta y entonces no tiene remedio, te quedas aislada en tu torre o enganchada de lumbago.
Pero sobre todo es un peligro para la salud física y mental y por eso ahí van unas recomendaciones:

1º.- No llorar en los semáforos en rojo:
       Esos en los que al final del día mientras conduces a casa, ya no tienes la mente ocupada en tareas laborales ni pendientes y todavía no piensas en lo que te espera al llegar, solo conduces automaticamente el sendero diario, casi no te fijas en los demás coches, las luces, llegas al semáforo, paras y... te acuerdas de cuanto lo echas de menos (se supone que mil años después esto no pasa pero... pasa). Así que la nostalgia y el maldito pensamiento hacen que no veas el puñetero semaforo y claro... se pone verde, aceleras, no tienes clinex a mano, empiezan a pitarte los incomprensivos de atrás, tu cara es un poema para los que te ven por la ventanilla, no ves un pijo te insultan pero no es como te gustaría,  pero oye...  mal del medio no te ha visto ningún amig@ o familiar así que algo de desahogo te llevas. Si esto te pasa muy a menudo se recomienda cambiar de ruta, pero no siempre funciona :-)

2º.- No pelar cebollas sola:
       Importante! es la excusa perfecta pero terminas llorando a moco tendido porque ya se sabe... una lágrima llama a otra y terminas en medio de un charco cuchillo en mano y moqueando por culpa de una cebolla?¿?¿?

3º.- Nada de cenas bedesemeras sin acompañante:      
Sencillamente porque terminarás de los nervios. Una va a las cenas para ver si se distrae, conoce gente nueva, ve a los de siempre y pretende irse a dormir solita tal como ha llegado y sin llorar pensando en quien no debe. Pero de repente, te conviertes en la presa y blanco perfecto de celestinas y demás especies predadoras y no porque seas maja y tal (porque evidentemente no te han visto pelando cebollas a moco tendido) es porque vas sola!!! Nadie entiende que quieres irte so-la. Que necesitas pazzzzzzzz en compañia de eso: compañeros de gustos. O peor aún los demás llevan pareja y eres tú la DEPREDADORA!!! Así que te vas llorando a casa, mientras conduces de nuevo con todo empañado y volvemos al consejo número 1, es un circulo vicioso...

Sé que como consejera no me ganaría la vida pero si alguien se acuerda de esta entrada y evita algunas lagrimillas por seguridad, ya hemos ganado algo!

lunes, 7 de febrero de 2011

De cenas y centenas

Tengo la mala costumbre de no salir mucho a quedadas y me doy cuenta que no es bueno para mi o... sí.
Para alguien nerviosa es como prender mecha a un  petardo jajajajajajja,  en este caso a una petarda (ahora que se acercan las fallas) porque estoy en mi salsa, me comporto cual chiquilla con juguetes nuevos, me lo paso bomba y fulmino toda imagen de mujer cabal y sensata... (si es que la tengo) y la verdad, después duermo de lujo, para que voy a mentir.

Me encanta estar con gente afín, me encantan estas reuniones, no son como yo siempre quisiera, demasiada gente, se hacen grupitos, se cuchichea, se conoce gente nueva, buenos malos y hasta salimos en algún que otro periódico chatero pero en esencia siempre queda algo bueno o se conoce alguien que merece la pena como persona aunque sea solo ese rato. Espero durante mucho tiempo tener ratos divertidos así sin más intención que la de provocar sonrisas, compartir gustos, recuerdos y cientos de manteles...

martes, 1 de febrero de 2011

Sumisión

Reconozco que cuando escribo aquí lo hago tal cual me sale y no soy muy consciente de que hay gente que lo lee y queda algo...'decepcionada' por el enfoque que le doy al blog.

He leido casi todo lo que he escrito a raiz de algunos correos/quejas/criticas que acepto de buen grado ya que ... si lo puede leer cualquiera me expongo a eso. Y me gustaria disculparme con aquellas personas que no entienden mis comentarios porque a veces parece que escribo solo para mi o para los que me conocen.

A grandes rasgos se quejan de que hay poca temática BDSM o que hablo poco de sumisión, siento informaros que no es un blog lectivo y que es posible que mis divagaciones personales sigan apareciendo con más frecuencia que mis conocimientos de sumisión. Pero os animo a leer mas allá de las letras.

Para mi la sumisión es tan importante como el resto de la mujer que la siente, está estrecha y sutilmente ligada en todos los aspectos de su vida y sin embargo lo que más aprecio es la normalidad, lo extraordinariamente cotidiano de una persona sumisa.

No me gustan las definiciones, no sé darlas de una manera que no sea generalizada con lo cual no soy objetiva ni técnicamente correcta. No sé definir la sumisión porque es algo que no comprendí hasta que me sometí y aun después, la evolucion de esa parte de mi todavía hoy me sorprende.

Sed pacientes si gustais entrar aquí, curiosos si quereis saber más, exigentes cual Dominantes o apartad este simple blog de vuestros ojos, que yo como buena... laia, acataré vuestras decisiones.

Felices sueños