Suena bien... durante muchos años me sentí así y era una expresión llena de juventud, de compromiso, de modernidad, una expresión feminista sin consecuencias, activa y peleona.
Después hubo un tiempo en que los matices echaron raices y empezaron a salir ramas de otra libertad más sentida, más comprometida conmigo y menos con las demás féminas, mucho más antigua que la historia escrita, menos escandalosa y más reivindicativa.
Hoy soy libre sin más, no es un anuncio ni una expresión ni una protesta ni... un orgullo.
lunes, 30 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
Llorar 'in silence'
No es triste!! es un post 'práctico'.
No acostumbro a dar consejos pero reconozco que cuando a mi me dan alguno útil, aunque luego haga lo que me de la gana, al menos tengo una advertencia o experiencia más a barajar en mis decisiones. Pero nadie me había dado consejillos para esto y creo que pueden ser muy útiles.
Mi experiencia plañidera es algo penosa, aunque tengo mis puntitos para llorarme a mi misma eh?! Pero como casi todas las mujeres algo entiendo en cuanto a maneras de llorar y mi especialidad es la silenciosa, osea, aquella en la que mi orgullo queda intacto, no se entera nadie y prefiero estar sola porque me recupero mejor. Sinceramente, no os la recomiendo. Por quien lloras no se da cuenta de lo triste que estás, incluso hasta sonries algo más para disimularlo y tú, vas cargando cosas al saco de tu espalda hasta que revienta y entonces no tiene remedio, te quedas aislada en tu torre o enganchada de lumbago.
Pero sobre todo es un peligro para la salud física y mental y por eso ahí van unas recomendaciones:
1º.- No llorar en los semáforos en rojo:
Esos en los que al final del día mientras conduces a casa, ya no tienes la mente ocupada en tareas laborales ni pendientes y todavía no piensas en lo que te espera al llegar, solo conduces automaticamente el sendero diario, casi no te fijas en los demás coches, las luces, llegas al semáforo, paras y... te acuerdas de cuanto lo echas de menos (se supone que mil años después esto no pasa pero... pasa). Así que la nostalgia y el maldito pensamiento hacen que no veas el puñetero semaforo y claro... se pone verde, aceleras, no tienes clinex a mano, empiezan a pitarte los incomprensivos de atrás, tu cara es un poema para los que te ven por la ventanilla, no ves un pijo te insultan pero no es como te gustaría, pero oye... mal del medio no te ha visto ningún amig@ o familiar así que algo de desahogo te llevas. Si esto te pasa muy a menudo se recomienda cambiar de ruta, pero no siempre funciona :-)
2º.- No pelar cebollas sola:
Importante! es la excusa perfecta pero terminas llorando a moco tendido porque ya se sabe... una lágrima llama a otra y terminas en medio de un charco cuchillo en mano y moqueando por culpa de una cebolla?¿?¿?
3º.- Nada de cenas bedesemeras sin acompañante:
Sencillamente porque terminarás de los nervios. Una va a las cenas para ver si se distrae, conoce gente nueva, ve a los de siempre y pretende irse a dormir solita tal como ha llegado y sin llorar pensando en quien no debe. Pero de repente, te conviertes en la presa y blanco perfecto de celestinas y demás especies predadoras y no porque seas maja y tal (porque evidentemente no te han visto pelando cebollas a moco tendido) es porque vas sola!!! Nadie entiende que quieres irte so-la. Que necesitas pazzzzzzzz en compañia de eso: compañeros de gustos. O peor aún los demás llevan pareja y eres tú la DEPREDADORA!!! Así que te vas llorando a casa, mientras conduces de nuevo con todo empañado y volvemos al consejo número 1, es un circulo vicioso...
Sé que como consejera no me ganaría la vida pero si alguien se acuerda de esta entrada y evita algunas lagrimillas por seguridad, ya hemos ganado algo!
No acostumbro a dar consejos pero reconozco que cuando a mi me dan alguno útil, aunque luego haga lo que me de la gana, al menos tengo una advertencia o experiencia más a barajar en mis decisiones. Pero nadie me había dado consejillos para esto y creo que pueden ser muy útiles.
Mi experiencia plañidera es algo penosa, aunque tengo mis puntitos para llorarme a mi misma eh?! Pero como casi todas las mujeres algo entiendo en cuanto a maneras de llorar y mi especialidad es la silenciosa, osea, aquella en la que mi orgullo queda intacto, no se entera nadie y prefiero estar sola porque me recupero mejor. Sinceramente, no os la recomiendo. Por quien lloras no se da cuenta de lo triste que estás, incluso hasta sonries algo más para disimularlo y tú, vas cargando cosas al saco de tu espalda hasta que revienta y entonces no tiene remedio, te quedas aislada en tu torre o enganchada de lumbago.
Pero sobre todo es un peligro para la salud física y mental y por eso ahí van unas recomendaciones:
1º.- No llorar en los semáforos en rojo:
Esos en los que al final del día mientras conduces a casa, ya no tienes la mente ocupada en tareas laborales ni pendientes y todavía no piensas en lo que te espera al llegar, solo conduces automaticamente el sendero diario, casi no te fijas en los demás coches, las luces, llegas al semáforo, paras y... te acuerdas de cuanto lo echas de menos (se supone que mil años después esto no pasa pero... pasa). Así que la nostalgia y el maldito pensamiento hacen que no veas el puñetero semaforo y claro... se pone verde, aceleras, no tienes clinex a mano, empiezan a pitarte los incomprensivos de atrás, tu cara es un poema para los que te ven por la ventanilla, no ves un pijo te insultan pero no es como te gustaría, pero oye... mal del medio no te ha visto ningún amig@ o familiar así que algo de desahogo te llevas. Si esto te pasa muy a menudo se recomienda cambiar de ruta, pero no siempre funciona :-)
2º.- No pelar cebollas sola:
Importante! es la excusa perfecta pero terminas llorando a moco tendido porque ya se sabe... una lágrima llama a otra y terminas en medio de un charco cuchillo en mano y moqueando por culpa de una cebolla?¿?¿?
3º.- Nada de cenas bedesemeras sin acompañante:
Sencillamente porque terminarás de los nervios. Una va a las cenas para ver si se distrae, conoce gente nueva, ve a los de siempre y pretende irse a dormir solita tal como ha llegado y sin llorar pensando en quien no debe. Pero de repente, te conviertes en la presa y blanco perfecto de celestinas y demás especies predadoras y no porque seas maja y tal (porque evidentemente no te han visto pelando cebollas a moco tendido) es porque vas sola!!! Nadie entiende que quieres irte so-la. Que necesitas pazzzzzzzz en compañia de eso: compañeros de gustos. O peor aún los demás llevan pareja y eres tú la DEPREDADORA!!! Así que te vas llorando a casa, mientras conduces de nuevo con todo empañado y volvemos al consejo número 1, es un circulo vicioso...
Sé que como consejera no me ganaría la vida pero si alguien se acuerda de esta entrada y evita algunas lagrimillas por seguridad, ya hemos ganado algo!
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